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Escrito por : Jeny Pascacio

Fotografía: Gavriela Sanabria 

 

El plantón fue levantado pero las manifestaciones continuarán hasta que puedan encontrar justicia verdadera.

En un ataúd de madera y tamaño real pegaron las fotos de Paola, Jade, Karla y Casandra, y ante la falta de respuestas del gobernador Rutilio Escandón Cadenas, cada una de las Madres en Resistencia tomó un extremo del féretro y lo trasladaron a la puerta trasera del Palacio de Gobierno en Tuxtla Gutiérrez.

“En ese momento revivimos el dolor como el primer día, pero al mismo tiempo sentimos mucho coraje por no ser escuchadas”, y el grupo se unió más. Se abrazaron, cantaron y gritaron ¡justicia!

Se trata de María Isabel Torres Aquino, madre de Casandra Isabel Arias Torres, desaparecida; Flor Emilia Alcázar, madre de Paola Yazmín Ocampo Alcázar; Adriana Gómez Martínez, madre de Jade Yuing Gómez; y Maricruz Velasco Nájera, madre de Karla Yesenia Gómez Velasco, víctimas de feminicidio.

La semilla

“Quiero sembrar la semilla, no quiero que mi hija sea una más y por eso resisto. Estamos aquí porque estamos mutiladas porque me hace falta una parte de mí, pero resistiré ante el dolor, la indiferencia, la impunidad y toda la corrupción hasta encontrar justicia”, dice Adriana con la voz y el alma quebrada, esperando justicia desde el 14 de enero de 2020 cuando su hija Jade de 13 años fue encontrada sin vida en el interior del Instituto del Deporte (Indeporte).

Jade entrenaba judo en el Indeporte y en más de una ocasión externó sentir miedo de su entrenador, Luis Olmos. El día del asesinato de Jade, Tania Robles, titular de la institución, mandó acordonar la zona previo a la llegada de la única autoridad facultada para realizarlo. No hay investigaciones sobre esto.

Al segundo día de la muerte de Jade, Jorge Luis Llaven Abarca, entonces Fiscal de Chiapas, ahora senador con aspiraciones políticas para el 2024, dijo públicamente que la niña se había suicidado. Pero Adriana siempre supo que no era así, y logró comprobarlo con tres pruebas científicas.

Por otro lado, Maricruz madre de Karla Yesenia de 21 años de edad, asesinada el 4 de julio de 2018, también ha aportado pruebas para demostrar que su hija fue víctima de feminicidio por más de una persona, pero la autoridad se niega a reconocerlo.

Karla salió de su casa el 3 de julio para acudir a su centro laboral en la campaña de Carlos Penagos, entonces candidato del PVEM para la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez. Esa noche la joven no regresó y al día siguiente fue hallada muerta con signos de violencia.

“A mi hija la golpearon, la violaron y la Fiscalía no lo quiso investigar”, dice Maricruz quien entre lágrimas apenas puede describir cómo encontró a su hija. La necropsia lo comprobó, incluso los vecinos de la colonia Francisco I. Madero, ubicada al sur oriente de la capital de Chiapas, donde su cuerpo fue hallado, dijeron haber escuchado gritos de auxilio.

Para simular un accidente fue atropellada por sus victimarios, entre ellos, Marvin “N” que ya se encuentra recluido en el Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados número 14 “El Amate”, pagando una pena de “solo” ocho años.

Maricruz ahora busca que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atraiga el caso, pues en el feminicidio pueden estar involucradas dos personas más con cargos institucionales y vínculos políticos.

“La Fiscalía te asesina doblemente”

Adriana recuerda que tras una marcha del 8 de marzo después del feminicidio de Jadecita, como llama a su hija, buscó por Facebook a Irinea Buendía, cuando le respondió acordaron una reunión y le contó todo, incluso llevó la carpeta de investigación “y por primera alguién me escuchó, me dijo: yo te creo Adriana, por lo que me dices a tu hija la asesinaron”. 

Tres años después del asesinato de Karla, Maricruz conoció a Adriana en la protesta por un año del feminicidio de Jade, en enero de 2021. Ahí también conversó con Irinea Buendía, y tras dialogar y conocer los casos, se unieron a la caravana Mariana Lima Buendía por diferentes entidades del país, para articular redes, contar sus historias y conocer otras.

Buscaron ayuda externa porque en Chiapas nadie las apoyó. Alguna vez, Cynthia Velázquez Sánchez, entonces Fiscal contra Homicidios y Femicidios, le advirtió a Adriana con voz y señas, que por órdenes de arriba la carpeta de su hija no iba a pasar. 

El feminicidio de Jade sigue impune a pesar de que la historia se ha plasmado en canciones, incluso libros como el de Saskia Niño de Rivera. Precisamente, durante la presentación de ese libro en marzo de este año, Adriana y Maricruz conocieron a Flor Emilia, madre de Paola Yazmín.

El 19 de marzo, las tres madres acudieron a la 36 Zona Militar para interceptar la camioneta del presidente Andrés Manuel López Obrador previo a la transmisión de la conferencia matutina desde la capital de Chiapas. Durmieron en la entrada y lograron ser escuchadas por López Obrador quien dio la orden a Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, atender las causas, pero hasta ahora tampoco hay avances.

“Estamos las que estamos”

Adriana, Maricruz y Flor comenzaron a caminar juntas y a identificarse como el grupo de Madres en Resistencia y que como tal, hizo su primera protesta en el entrada del Congreso de Chiapas.

A las manifestaciones llegan las hermanas de Paola Yazmín Ocampo Alcázar de 36 años, hija de Flor; juntas como en colmena, como siempre han sido y como ahora sienten el dolor por la ausencia de quien dicen, era la más solidaria y amorosa de las hermanas.

Paola desapareció el 7 de diciembre de 2022. Poco antes de las 7:30 horas llegó a la escuela primaria federal David Gómez, ubicada en el barrio El Magueyito de Tuxtla Gutiérrez, en la que trabajaba como intendente, y minutos más tarde nadie supo más de ella.

Sus pertenencias, incluso su desayuno, permanecieron en el interior de la institución educativa, pero el director nunca hizo una denuncia, solo se quejó del abandono de labores.

La familia hizo la denuncia el mismo día y la Fiscalía emitió una ficha de búsqueda con errores sobre el lugar de la desaparición, pues nunca informó que fue en la institución escolar. 

El director decidió no suspender las clases y los tutores confiados de la información difundida por la autoridad llevaron a las niñas y niños a las clases. A las 11:00 horas los profesores dieron salida de emergencia a los menores de edad y alertaron del hallazgo del cuerpo de Paola en una cisterna, justo donde horas antes había sido buscada sin éxito.

A cinco meses del hecho, Flor dice que la Fiscalía quiere resolver como muerte accidental y no hay nadie bajo investigación; y después de tres meses —en marzo— la escuela fue reabierta a pesar de las bajas masivas de alumnos.

El edificio también fue rehabilitado rápidamente por el Ayuntamiento de Carlos Morles Vázquez, el mismo que por años lo ignoró. “Sólo borraron la evidencia”, dice Flor y recuerda que en un principio la Fiscalía reconoció el feminicidio de la joven, “la cisterna estaba cerrada con un candado”.

En el plantón, Flor y sus hijas pusieron una lona con la imagen de Paola con enormes alas, como un ángel, como lo fue en vida, dicen. A un costado, Isabel Torres Aquino también colgó la imagen de la ficha de búsqueda de Casandra Isabel Arias Torres de 18 años de edad.

El 17 de diciembre de 2022, un grupo de encapuchados armados, que se identificó como Fiscalía General del Estado, secuestró a Casandra y a tres personas más, asistentes a una fiesta familiar en el municipio de Berriozábal.

Ante la inacción de la autoridad tras la denuncia, Isabel busca por su cuenta en todo sitio en el que pueda existir la mínima pista de Casandra, “no voy a parar hasta encontrarla porque mientras no haya un cuerpo, para mí Casandra está viva”, reitera.

Isabel recibió amenazas pero nunca le proporcionaron medidas cautelares y, hasta ahora, la única declaración que integra la carpeta de investigación es la de ella, “las autoridades me preguntan a mí si ya sé algo”.

La madre de Casandra también está en la lucha, y recientemente buscó a las Madres en Resistencia para poder aliarse y seguir exigiendo justicia. Entonces fue parte del plantón que permaneció una semana en la entrada del Palacio de Gobierno de Chiapas.

Antes de las ausencias de sus hijas, las Madres en Resistencia no conocían sus derechos, ni cómo actuar, “no sabía nada”, dice Adriana en el día seis de la protesta, después de ser recibidas por el gobernador Rutilio Escandón Cadenas.

El Fiscal General del Estado, Olaf Hernández Gómez, se comprometió a revisar y dar seguimiento a cada una de las carpetas de investigación; y el viernes 26 de mayo iniciaron las mesas de trabajo con la desaparición forzada de Casandra Arias Torres, “aquí el fiscal también dijo que es la delincuencia organizada y que son temas complicados, pero no nos importa, queremos a Casandra con vida, porque viva se la llevaron”.

De los resultados, las Madres en Resistencia analizarán si se trata de justicia verdadera o más simulaciones, de ser así buscarán medidas de protesta extrema. 

“La justicia es porque tienen derecho, la justicia es para que nuestras hijas puedan descansar y nosotras también. Y algo que no sabe el gobernador es que ya estamos muertas, ya no sentimos y nuestro único fin es encontrar justicia. Aquí seguiremos”.

Hace unos días las madres se manifestaron de forma pacífica en el Indeporte cuando se realizaban competencias regionales, pero fueron hostigadas y amedrentadas por civiles y policías municipales.

Las manifestaciones se detendrán, advirtieron, en el momento en que se haga justicia y que se acaben los feminicidios, “Tuxtla será tapizada de cruces rosadas, porque tenemos derecho a manifestarnos”.

“Que los ojos de las asesinadas los sigan a todas partes y los llantos de las madres no los dejen descansar”, Maricruz

“Porque siguen con sus prácticas de simulación, de indolencia, corrupción, impunidad y tolerancia”, Irinea Buendía

 

“Estado corrupto, por tu culpa estoy de luto, y así será hasta el día que me muera”, Adriana Gómez.