¡Nunca más silencio!
El 2019 fue testigo de un estruendo feminista que no calló. Rodamos las calles en los horarios que nos dijeron que no nos pertenecían, alzamos la voz ante las agresiones que habíamos callado históricamente, usamos el glitter como arma de guerra y gritamos justicia por quienes fueron víctimas de feminicidio.